EL LUJO DE VIVIR EN UNA SOLA PLANTA!
Por: FERNANDO GIRALDO NARANJO (Marketer & Estratega Real Estate Global)
La arquitectura horizontal gana terreno en el segmento residencial premium al combinar accesibilidad, privacidad, conexión con la naturaleza y una nueva manera de entender el confort.
Durante décadas, el lujo inmobiliario estuvo asociado con la altura: más pisos, mejores vistas, mayor superficie construida y una arquitectura que apilaba funciones para aprovechar al máximo el terreno. Pero el mercado residencial de alto nivel empieza a mirar en otra dirección. No necesariamente hacia arriba, sino hacia afuera.
La vivienda de una sola planta está adquiriendo un interés creciente, especialmente en proyectos de segmento premium donde el terreno permite desplegar la arquitectura horizontalmente. No se trata todavía de un auge generalizado, sino de una evolución en las preferencias de determinados compradores que valoran cada vez más la comodidad, la privacidad y una relación directa con el paisaje.
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El lujo ya no necesita escaleras!
Vivir en un solo nivel modifica radicalmente la experiencia cotidiana. Eliminar escaleras significa eliminar barreras físicas, facilitar la movilidad y hacer que dormitorios, cocina, zonas sociales, jardines y piscina puedan integrarse dentro de una misma secuencia espacial.
La accesibilidad adquiere además una importancia creciente a medida que los compradores proyectan viviendas para etapas más largas de su vida. El concepto de aging in place —envejecer en la propia vivienda manteniendo autonomía y confort— encuentra en esta tipología una respuesta arquitectónica particularmente eficiente.
No es casual que la vivienda rural y campestre contemporánea incorpore cada vez más criterios de accesibilidad al medio físico. El propio Ministerio de Vivienda incluye la accesibilidad entre las consideraciones arquitectónicas de sus programas habitacionales.
Una arquitectura que borra la frontera entre adentro y afuera!
La verdadera fortaleza de la vivienda horizontal está, sin embargo, en su capacidad para conectar arquitectura y paisaje.
Grandes ventanales, patios interiores, corredores, jardines, terrazas y piscinas dejan de ser elementos independientes para convertirse en prolongaciones de los espacios habitables. El dormitorio puede abrirse directamente hacia un jardín; la sala puede continuar visualmente hasta una terraza; y la piscina puede quedar alineada con el horizonte.
El resultado es una percepción diferente del espacio: el lujo deja de medirse únicamente por los metros cuadrados construidos y comienza a medirse por la calidad de la relación entre esos metros cuadrados y el exterior.
En este modelo, la arquitectura no compite con el paisaje. Lo enmarca.
El comprador también está cambiando!
La demanda potencial no se limita a personas con movilidad reducida. Existe un comprador de mediana edad que comienza a tomar decisiones inmobiliarias pensando en los próximos 20 o 30 años.
Mayores de 45 años, familias que buscan una segunda residencia, compradores de vivienda campestre y personas que priorizan privacidad y bienestar pueden encontrar en una sola planta una solución más funcional que una casa distribuida verticalmente.
La tendencia coincide con una transformación más amplia del concepto de vivienda adecuada: ya no basta con disponer de habitaciones y metros construidos; importan la habitabilidad, el acceso, la funcionalidad y la capacidad de adaptación de la vivienda a diferentes etapas de la vida.
El costo de vivir horizontalmente!
Existe, sin embargo, una contrapartida: la arquitectura horizontal consume más terreno.
Lo que una vivienda resuelve en dos o tres niveles debe desplegarse sobre una superficie mayor. Esto puede elevar el valor del lote, incrementar las áreas de circulación exterior y exigir una planificación paisajística más sofisticada.
Por eso, esta tipología encuentra su escenario natural en terrenos amplios y localizaciones donde el suelo permite desarrollar baja densidad. En el segmento prime, además, el número de plantas puede resultar menos determinante que la ubicación, la privacidad, la calidad arquitectónica, el paisaje y la relación entre lote y construcción.
La ecuación cambia cuando el terreno es escaso o costoso: allí la verticalidad continúa siendo una herramienta eficiente para capturar valor.
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Colombia: el terreno se convierte en el verdadero lujo!
Para Colombia, y particularmente para sus mercados de vivienda campestre, esta transformación resulta especialmente interesante. Regiones como el Eje Cafetero, Antioquia, Cundinamarca y otros territorios con oferta de grandes lotes permiten desarrollar una arquitectura donde naturaleza y vivienda funcionan como un solo sistema.
Pero horizontal no significa improvisado. Una vivienda de una planta continúa sometida a las exigencias técnicas y urbanísticas correspondientes. En Colombia, las construcciones deben observar el marco de la Ley 400 y la NSR-10, junto con sus modificaciones, independientemente de que la propuesta arquitectónica sea horizontal.
El verdadero valor de esta arquitectura está, entonces, en algo más profundo que eliminar una escalera.
Es convertir el terreno en parte de la vivienda, hacer del paisaje una habitación más y transformar la comodidad en una expresión sofisticada del lujo.
La casa de una sola planta no representa necesariamente menos arquitectura. En muchos casos, representa exactamente lo contrario: más terreno, más paisaje, más continuidad y una manera más inteligente de vivir.
*Este artículo fue creado por la Sala de Observación y Análisis de OPEN HOUSE COLOMBIA, perfeccionado con inteligencia artificial que utiliza ‘Machine Learning’ para corrección de texto similar al humano.
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