DESARROLLADOR SIN TRAYECTORIA, ES IGUAL A UN PILOTO SIN HORAS DE VUELO, EL RIESGO ES TOTAL!
Por: FERNANDO GIRALDO NARANJO (Marketer & Estratega Real Estate Global)
¿Se subiría a un avión pilotado por alguien que nunca ha volado?. Entonces, ¿por qué miles de personas entregan el patrimonio de toda una vida a un desarrollador que nunca ha desarrollado un solo proyecto?
Hay decisiones que nadie tomaría!
Nadie aceptaría abordar un avión sabiendo que quien está sentado en la cabina nunca ha despegado una aeronave. Que tiene cero horas de vuelo. Que jamás ha enfrentado una turbulencia, una falla mecánica o un aterrizaje de emergencia. La respuesta sería inmediata. No me subo a ese avión!
Entonces aparece una contradicción monumental.
En el mercado inmobiliario ocurre exactamente eso todos los días. Miles de compradores entregan los ahorros de toda una vida, comprometen su estabilidad financiera durante veinte o treinta años y firman contratos con desarrolladores cuya única experiencia consiste en haber decidido, hace unos meses, entrar al negocio inmobiliario y peor aún en condición de desarrollador!. Lo más preocupante es que muchos ni siquiera lo investigan.
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El desarrollador es el piloto del proyecto!
Existe una peligrosa confusión en el mercado. Se cree que contratar una constructora reconocida, una prestigiosa firma de arquitectura, excelentes ingenieros estructurales, una fiduciaria de primer nivel y una poderosa fuerza comercial elimina el riesgo. Es falso!
- Ese equipo representa la tripulación. Pero la tripulación no decide el rumbo del avión. Quien toma las decisiones críticas es el piloto.
En un proyecto inmobiliario ocurre exactamente igual.
- La constructora construye. El arquitecto diseña. Los ingenieros calculan. La fiduciaria administra recursos. La fuerza comercial vende. Pero quien define la estrategia, toma las decisiones financieras, administra las contingencias, responde frente a las crisis y conduce todo el proyecto se llama desarrollador inmobiliario.
Y esa responsabilidad no admite improvisaciones!
La experiencia no se compra; se acumula!
Hay empresarios extraordinarios en el comercio, la gastronomía, la industria, la tecnología, la salud o el sector financiero. Pero el éxito en otra actividad económica no convierte automáticamente a alguien en desarrollador inmobiliario. Y hoy todos quieren ser desarrolladores inmobiliarios!
Porque desarrollar un proyecto inmobiliario no consiste en levantar un edificio. Consiste en sobrevivir a una cadena interminable de decisiones complejas donde un solo error puede comprometer cientos de miles de millones de pesos y el patrimonio de centenares de familias.
Los grandes desarrolladores colombianos no construyeron su reputación con discursos. La construyeron sobreviviendo a crisis económicas, incrementos desbordados en el costo de los materiales, reformas tributarias, cambios normativos, caída de las ventas, problemas jurídicos, retrasos en obra y ciclos completos del mercado.
Eso tiene un nombre: horas de vuelo. Y las horas de vuelo no se improvisan. Se acumulan!
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El riesgo tiene nombre!
Toda empresa tuvo un primer proyecto. Eso es totalmente válido. Pero también es cierto que el primer proyecto representa un nivel de incertidumbre superior frente a un desarrollador con un historial comprobado de ejecución.
Esa no es una opinión. Es el mismo principio con el que operan los bancos cuando analizan un crédito, los fondos de inversión cuando destinan capital y las aseguradoras cuando calculan una prima de riesgo.
La experiencia nunca elimina completamente el riesgo. Pero la ausencia de experiencia sí lo incrementa. Y esa diferencia puede significar años de retrasos, sobrecostos, conflictos jurídicos o decisiones empresariales equivocadas.
Por eso resulta incomprensible que un comprador investigue el tipo de porcelanato, el grosor de las ventanas, el color de las paredes o el diseño de la cocina, pero no dedique el mismo esfuerzo a conocer quién está realmente al mando del proyecto.
Porque al final, el patrimonio de toda una vida no debería convertirse en el primer vuelo de nadie. En aviación existe una máxima inquebrantable: las horas de vuelo salvan vidas.
En el sector inmobiliario debería existir otra igual de contundente: Las horas de vuelo del desarrollador protegen el patrimonio de las familias.
*Este artículo fue creado por la Sala de Observación y Análisis de OPEN HOUSE COLOMBIA, perfeccionado con inteligencia artificial que utiliza ‘Machine Learning’ para corrección de texto similar al humano.
OPEN HOUSE COLOMBIA: inteligencia y confianza para el ecosistema inmobiliario (mercados, inversión, territorio, indicadores.
