EN LA CABEZA DE LOS COLOMBIANOS SIGUE TEMBLANDO: UNA INCÓMODA SENSACIÓN!

Por: FERNANDO GIRALDO NARANJO (Marketer & Estratega Real Estate Global)

El terremoto del 10 de agosto no solo movió el suelo. Dejó a miles de colombianos en estado de alerta, pendientes de cada vibración, cada ruido y cada nueva noticia. En el Eje Cafetero, donde la memoria sísmica permanece viva, la emergencia puede tener una segunda dimensión: la psicológica.

El 10 de agosto, Colombia experimentó un sismo de magnitud 7,4 Mw, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, a 103 kilómetros de profundidad. El evento fue percibido en 16 departamentos y afectó especialmente a Chocó, Caldas, Risaralda, Quindío, Cauca y Valle del Cauca.

Pero el terremoto no terminó necesariamente cuando dejó de moverse el suelo!

Para muchas personas comenzó otra experiencia: la sensación de que puede volver a temblar en cualquier momento…

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No es solamente percepción!

Después de un terremoto pueden aparecer sensaciones de balanceo, inestabilidad, mareo o movimiento aun cuando no existe un nuevo sismo registrado. La literatura médica ha documentado este fenómeno como «phantom earthquake sensation»: una sensación corporal auténtica de movimiento que puede estar acompañada de ansiedad, insomnio, sobresalto y vigilancia permanente.

Esto es importante: la sensación es real, aunque el estímulo sísmico externo pueda no existir.

El cerebro acaba de experimentar una amenaza impredecible y puede quedar preparado para detectarla nuevamente. Una ventana que vibra, una cama que se mueve, un vehículo pesado o incluso una sensación de desequilibrio pueden activar inmediatamente la pregunta:

“¿Está temblando otra vez?”

Y entonces comienza un círculo: miedo, vigilancia, sensación, interpretación de peligro y nuevamente miedo.

Cuando el cuerpo aprende a esperar un terremoto! 

La hipervigilancia puede afectar el sueño, la concentración, el estado de ánimo y la vida cotidiana. Algunas personas comienzan a revisar permanentemente el teléfono, dormir pendientes de cualquier ruido o evitar determinados espacios.

No significa que estén desarrollando automáticamente una enfermedad mental. Es una respuesta humana frente a una amenaza real.

El problema aparece cuando la respuesta se prolonga y empieza a interferir con la vida diaria…

La investigación científica demuestra que una parte de los sobrevivientes de terremotos puede desarrollar estrés postraumático, ansiedad o depresión. Los factores de riesgo incluyen la intensidad de la experiencia, lesiones, pérdidas, haber quedado atrapado, haber presenciado muerte o destrucción y antecedentes traumáticos.

Por eso hay dos errores que deben evitarse: patologizar a toda la población y minimizar lo que está sintiendo.

El Eje Cafetero tiene memoria! 

Pereira, Armenia y Manizales no viven esta experiencia desde cero. El Eje Cafetero tiene una larga historia sísmica (1938, 1961, 1962, 1979, 1985, 199), con una memoria colectiva particularmente sensible. El terremoto de 1999 sigue presente en miles de familias.

Un nuevo evento puede activar no solamente el miedo al presente, sino recuerdos del pasado.

Quien vivió aquella tragedia del 99 puede volver a experimentar sensaciones, imágenes o temores que creía superados.

La tierra vuelve a moverse, pero también puede moverse la memoria…

Y allí existe una diferencia fundamental: una persona que nunca ha vivido un terremoto enfrenta una amenaza nueva; quien ya sobrevivió a uno puede estar enfrentando nuevamente una experiencia que su cerebro reconoce.

Las redes sociales: información o alerta permanente! 

Hay otro elemento que no existía con esta intensidad en terremotos anteriores: el teléfono móvil.

“¿Sintieron eso?”

“Acaba de temblar.”

“¿Dónde fue?”

“¿Cuántas réplicas van?”

La información oficial es indispensable. Pero una exposición permanente a mensajes, videos, rumores y alertas puede mantener psicológicamente activa la emergencia.

El problema no es informar. El problema es convertir cada movimiento, rumor o sensación en una nueva amenaza!

Por eso la comunicación oficial debe ser precisa, rápida y responsable.

Informar salva. Alarmar desgasta!

La segunda reconstrucción! 

Colombia está obligada a reconstruir edificios, viviendas, infraestructura y territorio.

Pero existe otra reconstrucción que no aparece en los planos: la reconstrucción de la sensación de seguridad.

El propio Ministerio de Salud reconoce que los desastres pueden generar miedo, incertidumbre, ansiedad, depresión y estrés postraumático, y establece el apoyo psicosocial como parte de la preparación, respuesta y recuperación.

Eso significa que la recuperación no debería medirse solamente por cuántas edificaciones fueron reparadas.

También debería preguntarse:

¿Cuántas personas volvieron a dormir tranquilas?

¿Cuántos niños dejaron de preguntar cuándo volverá a temblar?

¿Cuántas familias recuperaron la confianza para regresar a sus viviendas?

¿Cuántas personas dejaron de vivir pendientes del próximo movimiento?

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El terremoto invisible!

El SGC informó que, después del terremoto del 10 de agosto, había identificado alrededor de 300 réplicas y, adicionalmente, un enjambre sísmico en Chocó con más de 1.200 eventos hasta el 8 de septiembre. La actividad posterior continúa siendo monitoreada.

Es una realidad sísmica que no debe ocultarse. Pero tampoco debe confundirse con una emergencia psicológica permanente.

Porque existe un terremoto que no aparece en los sismógrafos.

Es el que permanece en la memoria.

El que altera el sueño.

El que hace mirar una lámpara antes de sentarse.

El que convierte cualquier vibración en una pregunta.

El que hace que una persona diga:

“Sentí que volvió a temblar.”

Colombia debe reconstruir dos territorios después de esta emergencia.

El territorio físico y el territorio emocional.

El primero necesita ingeniería, arquitectura, normas y control.

El segundo necesita información confiable, comunidad, acompañamiento psicológico y tiempo.

Porque un terremoto puede durar segundos.

La sensación de que puede volver a ocurrir puede durar mucho más.

*Este artículo fue creado por la Sala de Observación y Análisis de OPEN HOUSE COLOMBIA,  perfeccionado con inteligencia artificial que utiliza ‘Machine Learning’ para corrección de texto similar al humano.

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